martes, 13 de noviembre de 2012

Atascada en vos

Se escucha Stuck on you de Failure.
Pienso. Pienso muchísimo.
Entre lágrimas y un mar de rendición, asumí que ya no te importo y que ya no me importás a mí.
En medio de un frío abrasador, me alejé de vos. Dejé huellas invisibles, pero las dejé y ahí perduran.
Estamos muy alejadas, es como que yo no supiera quién sos y vos no supieras quién soy yo.
Me quemaste una etapa de mi vida, tus recuerdos llegaron a mí y me golpearon por todas partes... estoy tan cansada.
Pero sin embargo, estoy atascada en vos hasta el fin del tiempo.
Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o vivís para siempre, puede ser el padre o la madre de tus hijos... Es persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella...
Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderás siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y te impedirán, siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejarás de intentarlo... Te rendirás y buscarás a esa otra persona que acabarás encontrando.
Pero les aseguro que no pasarán una sola noche, sin necesitar otro beso suyo, o tan sólo discutir una vez más...
Todos saben de qué estoy hablando, porque mientas estaban leyendo esto, les ha venido aquel nombre a la cabeza.
Se librarán de él o de ella, dejarán de sufrir, conseguirán encontrar la paz (la sustituirán por la calma), pero les aseguro que no pasará un día en que deseen que estuviera aquí para perturbarlos.
Porque, a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas, que haciendo el amor con alguien a quien aprecias.

Paulo Coelho.

! Dear pills ♥

Jugué con el sacapuntas filoso, frío y ya desarmado.
Le di incontables vueltas, lo apreté, lo choqué contra mi frío cuerpo.
No sentí dolor, sentí una caricia celestial y una lluvia espesa y de color carmesí.
Me limpié ambos brazos y la toalla blanca estaba teñida de rojo oscuro.
Busqué sin cesar las tabletas, crujientes y sufridas... ¡las encontré! Y las hice crujir. Ya perdí la cuenta de cuántas veces las toqué, las saboreé y las amé.
Puse Come as you are de Nirvana y esperé a que miles de pildoritas hicieran efecto en mis miles de células.

En mi mente suena "Come as you are... sé cómo sos..." - yo soy como soy; una suicida amante de las pastillas.
Prendí un cigarrillo y con el viento apagué el fósforo.
Me asomé por el ventanal que daba al balcón y ahí estuve apoyada fumando hasta que el cielo se volviera violeta y rosa.
Agarré la rosa que él me regaló. Seguía intacta, como el primer día. Su tallo con espinas estaba cubierto de papel celofán. No tenía ni un rayón.
Me pregunté: "¿cómo es que sigue intacta, perfecta y hermosa? ¿Cómo es que no se marchitó de arriba a abajo?"
Aquella flor representaba nuestro amor pero jamás se me pasó por la cabeza pensar que nuestro interminable y sufrido amor estaba todavía vivo.
Busqué el alcohol en alguna parte del departamento. La bañé en ese líquido incoloro y oloroso para después tirarle un fósforo y verla arder...
El amor está muerto...
Hay veces que pienso que hay gente que es capaz de aprovecharse de la depresión

viernes, 9 de noviembre de 2012

Ya se cansó de dormir todo el tiempo en sillones y de taparse la boca para no gritar

Bajo las escaleras con Lara. Las lágrimas se preparan para salir pero esta vez no sentí el nudo en la garganta.
Llega el profesor, y me pregunta cómo estuvo el recital de KISS. Respondo tapándome un poquito la boca, pero nota mi malestar emocional y me pregunta qué me pasa.
No me pude contener y las lágrimas empezaron a fluir. Fue un alivio pero realmente, también, sentí vergüenza.
Subí las escaleras sola y atrás venía el profesor.
Me topé con la preceptora y las lágrimas fluyeron con más intensidad. Tanta intensidad que no podía hablar y me costaba respirar.
Una profesora mía me preguntó que me pasaba pero no podía hablar, no me salían las palabras. Quería decírselo, pero costaba muchísimo...
Llegamos a la secretaría y yo todavía lloraba como una condenada. Me senté en una de las sillas e inicié una conversación con el profesor.
Entre lágrimas y palabras no muy entendibles, confesé. Confesé que me cortaba por lo mal que, a veces, me hacía la gente.
Una persona era especialista en ese caso: Alejo.
Alejo es una persona mediocre e hipócrita. Me genera repulsión y náuseas.
Siempre se hace llamar "mejor amigo" y nunca te ayuda, siempre te empeora la situación. Nunca me ayudó con mi creciente depresión, la aumentaba cada vez más y yo rompía en llanto a escondidas.
Él se hizo presente al lado mío y le dije todo.
Nunca lo quise pero nunca se lo dije. Es una de las peores personas que conocí.